domingo, 25 de diciembre de 2011

··· ¿Qué es la vida? ···

La vida. ¿Qué es la vida? Incontables son las veces que ésta pregunta ha rondado en mi cabeza, y estoy seguro que incontables van a ser también las próximas que se dejará ver en mi vida ésta dichosa sentencia. La vida son instantes, son segundos encadenados que forman momentos llenos de vida, mientras uno, en ocasiones, se siente muerto por dentro.

 De repente, te encuentras encerrado en tu cuarto, tirado en la cama y con la música alta para que no te oigan llorar. Y te sientes impotente, no sabes ni hacia donde mirar. Te tumbas, te sientas, coges el cogín, lo vuelves a dejar, te levantas, te vuelves a sentar, subes la música, cambias de canción, abres la ventana, te vuelves a tumbar, enciendes unas velas, pones la cabeza bajo la almohada y dejas que ésta ahogue tu sordo grito. Y aprietas con fuerza, con las manos llenas de rabia y angustas. Te quieres quitar las lágrimas, y en vez de secarte la cara, quedas con las manos empapadas. Te duelen las ojos. Los tienes rojos e irritados. Te das cuenta que un día, un día que debía ser normal, un día como cualquiera, aparantemente, ese maldito día, te das cuenta que lo has perdido TODO.

 Sientes que los pilares se rompren en trocitos, se derrumban. Miras a la derechas y a la izquierda y ves que todo lo que un día tuviste, lo que te llenaba, ya no está. Andas con la cabeza baja, ya no controlas el mundo, ya no controlas tu vida. Tienes la mirada perdida e inmersa en la música que suena en tus oídas, pero que ni escuchas.

 Te sientas, te apoyas en la pared, y dejas que pase el tiempo, ausente de todo y de todos. Y van pasando los minutos, y las horas, y tú no te mueves de allí. Aquella pared te aguanta y ahí estás bien. La gente viene, la gente va, y tú los ves y no te mueves. Se levantan, hablan, ríen, sonríen, se sientan, se vuelven a levantar, corren, juegan. Y tú los vuelves a ver y siguen sin moverte. Simplemente observas. Quieto y ausente.

En ocasiones pienso en algo que quieres decir, pero ya no te salen las palabras, ya no sabes formularlas. Ya no oyes ni escuchas tu voz. Hablas con monosílbaos: "Sí. Bueno. Vale. No."

Esto es la vida, y espero a ver cambiado de opinión cuando en un futuro relea esto.

Estoy hecho de muchos trocitos de NADA.

domingo, 4 de diciembre de 2011

··· Reciclando el tiempo ···

Con el paso del tiempo vamos dejando atrás años, meses, semanas, días, minutos, segundos... momentos. Todos esos momentos que de alguna forma u otra han dejado huello en nuestro corazón, y eso matiza nuestra personalidad pues no somos nada sin nadie ni sin nada.

Melancolía por aquello que ocurrió y no volverá a ocurrir.

Hay que mirar hacia atrás para saber quienes somos, pero mirar hacia adelante para saber donde llegar. Usar los principios físicos de la energía, que no se destruye, sino que se convierte; y convertir esos momentos en otros mejores.

jueves, 16 de octubre de 2008

··· ¡Pon el freno, Madaleno! ···

Doncs aquí us deixo amb el vídeo de la Merche possant a prova els seus frens.





lunes, 7 de julio de 2008

··· Ring, ring... video llamado, por favor ···


Pertenezco a la clase de personas que no confía plenamente en el teléfono. No porque piense que el sistema telefónico (tradicional) se esté desintegrando -a pesar de que a menudo da esa impresión-, sino porque por teléfono no puedo estar seguro de lo que realmente quiere decir la otra persona. Si no puedo verla, ¿cómo puedo adivinar sus sentimientos? Y si eso no lo sé, ¿qué importa muchas veces lo que diga?

Porque aunque use el teléfono a menudo, prefiero una buna cita, un enfrentamiento sentimental verbal y no verbal cara a cara con la otra persona porque almenos su mirada no me engañará y podré percibir realmente lo que quiere transmitir.

Sabéis que soy una persona muy apegada a las otras personas... ¿quién se apunta a un "teveo"?


Texto: Filosofada de madrugada.
Imagen: Mi antiguo -y grande- Hypostomus plecostomus que sólo con mirarme ya me agradece haberlo llevado a otra pecera.
_______________________________________________

domingo, 6 de julio de 2008

··· El azar. La casualidad ···

El azar. La casualidad. El libre albedrío. Ese olvidado acompañante de vida que pasea cerca de nosotros desde el día que nacimos.

El azar. La casualidad. El conocer personas magníficas sin proponerselo. Personas que dejen huella en tu corazón, personas excluídas de la gente.

El azar. La casualidad. El que te ocurran imprevistos casos en los

El azar. La casualidad. El hecho de tropezar con una piedra y saber que esa piedra no ha sido más que oportunidades que la vida me ha regalado para facilitarme la solución a los futuros obstaculos.
que experimentes nuevas sensaciones, nuevas riquezas emocionales, nuevas vidas.


El azar. La casualidad. El creer que los sueños pueden hacerse realidad. O... tal vez sean realidad mientras sean sueños.

El azar. La casualidad. Saber que los amigos y amigas son como un tesoro. Díficil de encontrar, fácil de amar e imposible de olvidar.

El azar. La casualidad. El que aquí escriba tu nombre, el que aquí escriba algo más aunque no esté inspirado, aunque me falte una parte.

El azar. La casualidad. El azar. La casualidad. El azar...



Texto: Azarando mis escritos sin inspiración de composición.
Imagen: El azar en la palma de mi mano.
_______________________________________________

viernes, 20 de junio de 2008

··· RCT: Reanimación Con Tinta ···



Ayer volví a desfundar mi pluma, a elevar su vuelo. Hacía tanto tiempo que no la usaba que primeramente tuve que pedirle disculpas. Su sangre estaba coagulada por todas las arterías que la componen y su brazo escritor muy rígido e inflexible se mostraba.

Al estar prácticamente muerte y sólo llorar una gota de tinta, me dispuse a reanimarla. La purgué.

Con sumo cuidado la abrí, sin que sintiera ningún dolor, y fue cuando observé dónde reside toda su vitalidad, ese pequeño artilugio con todas sus reservas.

Lo saqué y contemplé que aún, dentro, había ese líquido espeso y al tocarlo volví a sentir como los pocos restos del mismo que habían salido en alguna polución me manchaban las yemas de los dedos e infiltraban en las arrugas de las mismas.

Posteriormente, oprimí su corazón y dejé caer sus gotas encima de la camilla de agua, creando esas ilusiones que podéis observar en la imagen. A cada golpecito, creaba nuevas y mágicas formas que se hundían hacia el olvido.

Una vez haber jugado a buscar formas en las nubes de tinta, reanimé mi pluma y me dispuse a escribir para la especial ocasión que me llevaba a hacerlo. Y poco a poco ella fue volviéndose un poco más y más y más flexible y rápidamente se adaptó a mi escritura.

Punto y final.



Texto: Hermes dixit.
Imagen: Nubes de tinta negra sobre campos de agua.
_______________________________________________

viernes, 13 de junio de 2008

··· Para transmitir la felicidad, es necesario ser feliz ···


¿Qué hiciste para convertirte en poeta?

- Bien, si no recuerdo mal, una vez le expliqué a un profesor una historieta, una vivencia. Eso cuando yo era pequeño. El profesor, al terminar de escucharla sólo expresó un "ah... muy bien, muy bien...". Imagianos mi desilusión al comprobar que mi historieta no le agradó.

- ¿Tan malo era ese profesor que a un niño le niega la ilusión de sus vivencias?

- ¡No! ¡Para nada! No es que fuese malo, y además, siempre leía novelas de aventuras. No, no era él, fui yo. Era yo el que no le había explicado bien lo que había sentido. Osea, que no le había transmitido la emoción que yo había tenido. Me quedé tan mal que me dije: "¿habrá alguien en el mundo que de profesión encuentre las palabras justas? ¿Que las sepa unir de manera que cuando a él le late el corazón, logre hacerselo latir también a las demás personas?" Ese día, decidí ser poeta y escritor.



Texto: Basado en El tigre y la nieve.
Imagen: El principal instrumento sujetado por mí.
______________________________________________________