La vida. ¿Qué es la vida? Incontables son las veces que ésta pregunta ha rondado en mi cabeza, y estoy seguro que incontables van a ser también las próximas que se dejará ver en mi vida ésta dichosa sentencia. La vida son instantes, son segundos encadenados que forman momentos llenos de vida, mientras uno, en ocasiones, se siente muerto por dentro.
De repente, te encuentras encerrado en tu cuarto, tirado en la cama y con la música alta para que no te oigan llorar. Y te sientes impotente, no sabes ni hacia donde mirar. Te tumbas, te sientas, coges el cogín, lo vuelves a dejar, te levantas, te vuelves a sentar, subes la música, cambias de canción, abres la ventana, te vuelves a tumbar, enciendes unas velas, pones la cabeza bajo la almohada y dejas que ésta ahogue tu sordo grito. Y aprietas con fuerza, con las manos llenas de rabia y angustas. Te quieres quitar las lágrimas, y en vez de secarte la cara, quedas con las manos empapadas. Te duelen las ojos. Los tienes rojos e irritados. Te das cuenta que un día, un día que debía ser normal, un día como cualquiera, aparantemente, ese maldito día, te das cuenta que lo has perdido TODO.
Sientes que los pilares se rompren en trocitos, se derrumban. Miras a la derechas y a la izquierda y ves que todo lo que un día tuviste, lo que te llenaba, ya no está. Andas con la cabeza baja, ya no controlas el mundo, ya no controlas tu vida. Tienes la mirada perdida e inmersa en la música que suena en tus oídas, pero que ni escuchas.
Te sientas, te apoyas en la pared, y dejas que pase el tiempo, ausente de todo y de todos. Y van pasando los minutos, y las horas, y tú no te mueves de allí. Aquella pared te aguanta y ahí estás bien. La gente viene, la gente va, y tú los ves y no te mueves. Se levantan, hablan, ríen, sonríen, se sientan, se vuelven a levantar, corren, juegan. Y tú los vuelves a ver y siguen sin moverte. Simplemente observas. Quieto y ausente.
En ocasiones pienso en algo que quieres decir, pero ya no te salen las palabras, ya no sabes formularlas. Ya no oyes ni escuchas tu voz. Hablas con monosílbaos: "Sí. Bueno. Vale. No."
Esto es la vida, y espero a ver cambiado de opinión cuando en un futuro relea esto.
Estoy hecho de muchos trocitos de NADA.
domingo, 25 de diciembre de 2011
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