
Y escribía estrellas en la arena de mar, entre los corales, entre las nubes de peces y los grandes prados donde los caballitos de mar saltaban sobre las esponjas marinas.
Al terminar su reflexión, se levantó pausadamente, observó su obra de arte y cerró los ojos, intentando recordar aquella fragancia que hacía que su vida volviese donde, una vez, tubo sentido.
Texto: Así empieza mi novela.
Imagen: Un trocito de cera de la lámpara de lava de mi habitación. Deformando la realidad...
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sábado, 3 de mayo de 2008
··· La escritura deformada por mi mente ···
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