domingo, 20 de abril de 2008

··· La casualidad de la causalidad ···


La vida es todo un camino de sorpresas. El ser humano intenta ser feliz y se piensa que lo conseguirá siendo lo que los otros quieren que sea. Apariencias.

Pues no, las cosas no son así. Sé natural, exprime tu auténtico potencial de tu yo. Eleva todo tu grandeza a las nubes más altas y próximas al logos.

Vas con un plan, una idea, pero sin querer, todo se tuerce. Sin querer las cosas salen mal, mejor dicho: como tú no querías. Pero al hacer eso, al cambiar el curso de tu querer-hacer pueden ocurrir muchísimas cosas, oportunidades inpensables. Conoces las puertas, sabes qué llaves son... sólo tú puede elegir qué puertas abrir.

A quién conocer, cómo conocer es tu opción, pero conoce. Y al mismo tiempo desconoce y conoce de otra manera. Liberate y expándete. Sé natural y deja que las cosas ocurran y no te arrepientas, las cosas causales existen.

¿Y ella? ¿Fue causal que estuviese ahí? No sé qué pensar, pero sé lo que pienso, lo que sentí. Sé que su recuerdo aún perdura y la rosa aún no marchita. Se arruga y se doblega, se oscurece y se enegrece, pero mi recuerda la enrrogece mas sé que algo de vida dejo en mi.

Elevando el vuelvo de nuevo... la lechuza del petit filòsof català empieza a ulular y su alas a esgrimir fluidos pensamientos en el aire...


Texto: R+ dixit
Imagen: Imagen casual con el obturador en larga exposición. El pétalo de ayer, una factura del banco, la pecera.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

A les meves llibretes de l'escola,
al meu pupitre i als arbres,
a la sorra i a la neu,
escric el teu nom...

Pulmón Verde

Anónimo dijo...

A les meves llibretes de l'escola,
al meu pupitre i als arbres,
a la sorra i a la neu,
escric el teu nom...

Paul Eluard

Pulmón Verde